Ya están aquí los entrañables fastos navideños. Fastos en los que celebramos la llegada del Mesías. Un bebé nacido –es importante que recordemos esto- en la más absoluta pobreza y -hasta el año pasado- en compañía de un buey y una mula. La deformación mental a la que me ha sometido el embarazo de mi mujer me induce a reflexiones pintorescas. No me negaréis que desde luego las condiciones de ese parto divino no fueron las mejores y si bien es cierto que buey y mula fueron imprescindibles para dar calor al recién nacido en la fría noche de Belén, también lo es que ambos mamíferos son animales toxoplasmosos perdidos y, a buen seguro, fuente de infecciones de lo más variopinto.

La segunda mula más importante de todos los tiempos también te puede contagiar virus a porrillo. Todas las mulas son iguales.
No creo que sea por esto, pero el Papa Benedicto ha decidido que éste año el meganacimiento que se monta en el Vaticano no tenga lugar en el pesebre de Belén y por lo tanto el buey, la mula, el portal, los pastores, etc...sobran. Ya estáis yendo al Carreful a agenciaros un taller de carpintería porque la nueva versión del santo nacimiento se ha realizado ciñéndose a lo que dice el evangelio según San Mateo y el nuevo guionista traslada la acción de Belén a la casa de José en Nazaret. Así pués el niño evita la toxoplasmosis, pero a cambio nace rodeado de sierras, cuchillas y punzones lo cual me incita a pensar que quizás ahí se pronunció por primera vez la mítica frase ‘te-sacaras-un-ojo’. Sí, lo sé, estoy un poco susceptible con el tema de la seguridad, pero es que Diego ha pasado del estado contemplativo-hipotónico al estado soy-un-pulpo-todo-lo-quiero-coger-y-a-ser-posible-comérmelo y yo acabo de autoinstalarme el chip de prevención de riesgos caseros. El estudio preliminar que he hecho en mi propia casa da miedo: los peligros están por todas partes y el hogar, dulce hogar, resulta ser un sitio plagado de trampas: cantos punzantes, estantes con posibilidades de caer, enchufes... Hasta los tiradores de los cajones pueden convertirse en armas mortíferas.
Estoy convencido de que el Papa Ratzinger no ha medido el alcance de sus actos. Para empezar éste cambio debe tener a todas las ancianas de misa diaria trastornadas perdidas. Recuerdo que en mi época de estudiante le pregunté al cura de religión una serie de cuestiones que a mi me corroían por dentro y que él debío de ver como las elucubraciones de un niño repelente y curioso:
¿Cómo nos reproducimos si según la Biblia sólo hubo una mujer?
¿Cómo es que vivían tantos años los antiguos?(Matusalén vivió 969 años)
¿Porqué el Dios del Antiguo testamento y el del nuevo parecen tan distintos? (El del antiguo era pelín sanguinario)
¿Cómo encajamos el Arca de Noe con la teoría de la evolución? ( esos dinosaurios...)
...etc, etc.
Y el buen -y muuuuy paciente- hombre me contestó que la Biblia no se la podía tomar uno al pie de la letra,y que muchas historias nadie en la Iglesia las toma como dogmas de fepero que si el Domingo en misa de 12 soltaba -por ejemplo- que lo de Adán y Eva es una especie de mito fundacional que se viene repitiendo desde tiempos inmemoriales en las más diversas culturas no iba a tener manos para reanimar abuelas desmayadas.
Por si no fuera suficiente, la decisión papal ha trastornado todas nuestras costumbres. En lugar del Belén ahora tendremos que montar el ‘Nazaret’. Las pérdidas serán millonarias en los Todo a 100 chinos de todo el país que no sabrán que hacer con el excedente de ganado/pastores/estrellas de plástico y/o resina. Y por si fuera poco, los que hasta ahora gustaban de cantar villancicos como ‘Hacia Belén va una burra rin-rin yo me remendaba, yo me remendé, yo me eché un remiendo yo me lo quité’ que sepan que en el Vaticano no lo verán con buenos ojos...Por cierto -divagemos un poco más-: villancico de letra fascinante éste de los remiendos. Por el bien de su compositor, espero que tan absurda letra encierre un código secreto como en los libros de Dan Brown, o que su creación sea fruto de la escritura automática garabateada bajo los influjos del chinchón, la absenta o similar. Sino, la única explicación plausible que se me ocurre es que el pobre sufriera un trastorno obsesivo-compulsivo de tres pares de narices: remendar, remendar, quitar el remiendo, remendar de nuevo... Por cierto, seguro que es el mismo autor del de los peces en el rio, que beben y beben y vuelven a beber...

Sí hombre, pudiendo beber en el bar, vamos a beber en el río que sólo hay agua.
Y por último, pero no menos importante. Puedo entender que toda la iconografía del Belén la hayamos sacado de los evangelios apócrifos y eso no guste a las altas esferas vaticanas, pero siempre he pensado que el nacimiento del Mesías en la más absoluta pobreza era un rasgo importante por lo que tiene de coherente con el mensaje que lanzaría más tarde. Mensaje que cuadra bastante poco -todo hay que decirlo- con la interpretación tan peculiar que hemos hecho después del tema: para celebrarlo nos atiborramos de langostinos. Y la verdad, a mi la relación Niño pobre/langostinos no me cuadra. Algo me dice que no hemos entendido nada.
Quizás por ésto, ahora, me lo hacen nacer en el taller de carpintería del negocio familiar. Vamos, que de nacer en la absoluta pobreza hemos pasado a un típico nacimiento de clase media...Tse,tse.
CELEBRANDO EL SOLSTICIO DE INVIERNO
Aquellos que en lugar de la Navidad celebréis el solsticio de invierno, tampoco tenéis excusa, no me veo yo a los chamanes tocados con sus graciosos sombreros hechos con cabezas de vaca tratando de pelar cigalas con cuchillo y tenedor, o peor aun, tomando un poco-más-de-salsa-de-arándanos-con-la pularda-por-favor. Más bien me los imagino celebrando tan emblemática noche comiendo raíces, practicando el canibalismo y realizando sacrificios rituales de vírgenes –operación harto difícil, sobre todo en los tiempos que corren-, o en su defecto de pollos y cabras. Los herejes tampoco habéis entendido el verdadero sentido de vuestras pintorescas festividades.

¿Pero será posiiiible?¿Pero qué es esto que me habéis regalao para el chamán invisible manguarrianes?¿Un plumero?¿Un manojo de cardos? Pero si yo me he gastao 40 euros y esto lo habéis cogío del campo...Aquí hoy van a rodar cabezas.

De todos modos, estas letras no tienen por objetivo desestabilizar los cimientos de uno de nuestros pilares económico-culturales más importantes. Todo lo contrario: a mi la navidad me gusta con sus defectos y sus virtudes y el motivo de este post tan extraño y lleno de divagaciones no es otro que el de desearos toda suerte de parabienes. A los que andáis imbuidos –o embutidos en muchos casos- del espíritu navideño, precisamente porque es navidad. Y a los que no, porque me da la gana, y cualquier momento es bueno si se trata de desear cosas buenas.
Y por último un abrazo especial para los que en estas fechas sentís nostalgia. Siempre pienso que si uno la siente es porque vivió intensamente. Es fácil dejarse llevar por la melancolía, pero hay que pensar en que los que están alrededor (sobre todo los niños) también tienen derecho a sentir con la misma fuerza. Como siempre en el equilibrio está la virtud.
Un gran abrazo de éste Papá en Prácticas en su primera navidad como tal.


Felices fiestas para ti también y toda tu familia ¡venga, a quemar la cámara!
Un abrazo muy fuerte para los tres, ha sido un placer leer tus divagaciones.
Que paseis una feliz Navidad y próspero año nuevo!!
Y que el euribor ese se quede quieto, joer
Zorionak eta urte berri on!
Con niños la navidad es más llevadera